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Presentación en Madrid de ANTRÓPOLIS, de Irene Zoe Alameda

La experimental Zoe Alameda, las parejas de Sara Herrranz y los ochenta de Carlos Santos

Los poetas y escritores Joaquín Pérez Azaustre, Irene Zoe Alameda e Ilia Galán, en la librería Sin Tarima de Madrid. / J. M. P.

Lo destacó Ilia Galán, profesor, poeta y editor, al hablar de Irene Zoe Alemeda, una autora original que no sigue las corrientes de la poesía española, sino su propia camino interior. Un camino personal, pero, sin duda, experimental. Ya se vio en su primer libro, una gruesa novela que, a simple vista, no parecía novela, pero entusiasmó a Gimferrer y se la publicó en Seix Barral: Sueños itinerantes. Tras ella, Irene Zoe Alameda, inconformista, inquieta, no prosiguiió con la narrativa, sino que se dedicó al ensayo (es doctora por la Universidad de Columbia), a los cortometrajes (premiados) y a la música. Con su grupo Rêver grabó un disco y unos vídeos atractivos y sugerentes, en los que se mezclan las artes y, por supuesto, la experimentación, como puede verse en YouTube. Irene escribe, canta y compone canciones, así como la música de sus películas.

Fernando Sánchez Dragó y acompañante junto a Irene Zoe Alameda./ J. M. P.

Ahora nos ofrece su primer libro de poemas, y ha viajado desde Nueva York, ciudad donde reside y da clases, a Madrid para presentarlo, y partir inmediatamente hacia la India, donde empezará a rodar su primer largometraje con Aitana Sánchez-Gijón, que no sabemos si será también experimental, pero seguro que tendrá fuerza y originalidad, como ella misma. El poemario se titula Antrópolis, o sea, ciudad del hombre. Ya lo comentó Joaquín Pérez Azaústre, recién llegado de Argel: 'El libro se podía haber titulado Ciudad del hombre en Nueva York, recordando el inolvidable poemario de José María Fonollosa'. La poética de Alameda ya queda clara en los dos primeros versos: 'Mi universo en el poema se reduce a mi voz y a la Presencia'. El cuerpo está muy presente: alegría de estar en el cuerpo y de poder compartir... Entre los asistentes al acto vimos a Fernando Sánchez Dragó, que aligeró una mesa redonda para escuchar recitar a Zoe Alameda. El escritor, que anda muy metido en la segunda parte de sus frondosas memorias, vino acompañado de su nueva pareja y se mostró lleno de entusiasmo y proyectos. Incluso el editor, delante de este cronista, le arrancó unos poemas de juventud que tal vez leamos pronto.