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Amigos y alumnos homenajearon al filósofo Andrés Ortiz-Osés en la Universidad de Deusto

Andrés Ortiz-Osés concibió el acto de ayer en el paraninfo de la Universidad de Deusto como "una concelebración de la amistad, en la que los vascos son recios". Y se cumplieron sus palabras, aunque él no pudiera estar por motivos de salud. Leyó el texto uno de sus alumnos, el profesor y crítico de arte Jaime Cuenca, y cantó los versos de su último libro, "Poética sentí-mental" (ediciones Ars Poética), el músico Gontzal Mendibil. Fue una velada que sirvió también para reivindicar a este filósofo que llegó de la Universidad de Innsbruck a Deusto en los años 70 y elaboró su teoría sobre el matriarcalismo vasco.

Entre sus ex alumnos se encuentra el cineasta Alex de la Iglesia y los filósofos Luis Garagalza, Patxi Lanceros y Fernando Bayón, que participó en el acto de homenaje en el paraninfo universitario, lo mismo que el abogado y masón Javier Otaola.

Ortiz-Osés recordó ayer sus años de profesor "en un Bilbao nervioso y con el Nervión al lado" en el que trataba de enseñar a gente joven filosofía, que para mí no es una carrera sino una vocación que plantea el sentido de la existencia en clave de un amor abierto y radical".

Muy amigo de Eugenio Trias, Ortiz-Osés estudió en Innsbruck con Franz-Karl Mayr y con Hans-Georg Gadamer, uno de los grandes filósofos del siglo XX, alumno de Martin Heidegger. Ambos le dieron los instrumentos para dedicarse a la interpretación de los símbolos, tarea que le puso en contacto con el grupo internacional del Círculo de Eranos, inspirado por el psicoanalista rebelde Carl Gustav Jung y del que han formado parte Mircea Eliade y Gilbert Durand, entre otros.

En uno de sus últimos artículos en El Correo, titulado "asumir el mal", partía del movimiento del Me Too como crítica al patriarcalismo y proponía extender el mismo tipo de denuncia a "toda violencia y violación", como "la corrupción política y la pederastia clerical". "Respecto al pecado, como dice el Papa Francisco, hay que perdonar, pero respecto al delito hay que juzgar aunque sin llegar a un Estado de enjuiciamiento inquisitorial", sostenía.

Defendía la música "como vehículo del amor", de reconciliación, como el "mejor medio para restañar nuestras heridas y sublimar la vida dolorida". "El cantautor vasco Gontzal Mendibil ha sido mi último refugio poético final" contaba el filósofo en su artículo. Andrés Ortiz-Osés se despedía ayer en el texto leído por Jaime Cuenca en la Universidad de Deusto de la siguiente forma. "Un gran abrazo para todos desde Zaragoza en Aragón. De corazón, bihotez, biosés".