Huyendo de la falsa oscuridad. Comentario de "En la espesura de lo invisible"
Un libro de poemas como este de Javier Puig, al que te invito, En la espesura de lo invisible, se significa ya desde su carta de presentación, su título. De resonancias espirituales, alusivas al Cánticode San Juan de la Cruz, el mismo título puede despistarnos por exceso de simbología. Superamos ese escollo nada más iniciar la lectura de los poemas concretos del libro, donde el lector percibe una atmósfera y un tiempo sosegado, propicio a la conversación y escucha, que es de agradecer. Recomiendo al lector el poema "La alegría de lo íntimo", por ejemplo, para recrearse en el tono de conversación que ha sabido crear la voz poética desde la espesura de lo invisible. Un logro que parece sencillo. Y lo es, si se consigue. Si se acierta con el equilibrio de música, imagen, emoción y sugerencia a seguir y profundizar.
La alegría de lo íntimo (p. 59):
Me rodea la duda.
Todo me mira desde mí mismo
y me encuentra rendido
mas nunca derrotado.
Cuando mis deseos se rompen
en la exploración de lo extenso,
regreso a mis cercanías
y mi voz canta en su pequeño paraíso.
Así me salvo de las turbias andanzas,
en la alegría de lo íntimo.
El léxico familiar y las imágenes a ras de la propia respiración de quien nos comunica su testimonio.... nos invitan a prestar atención al contenido del poema. Por otra parte, su música acordada, melodiosa, sencillas notas que sin embargo podríamos seguir y continuar por mágicas y reminiscentes asociaciones: "regreso a mis cercanías", "y mi voz canta en su pequeño paraíso". Podríamos distinguir, parar y gozar cada nota, cada verso, cada palabra incluso, de esta lengua intimista y a la vez comunicativa, abierta, como a la vera de un huerto fruta sabrosa de verano o de otoño, que nos tienta a cogerla.
Veamos otro poema: “Las palabras” (p. 51), un poema un poco anterior en la secuencia del libro, también dentro de una de sus mejores secciones, la tercera: “En el mundo”. Presenta el poema inmediatamente una posición ante la escritura. En busca de la luz, huyendo de "la falsa oscuridad"
Las palabras
¿Qué es el decir?
¿Qué busco agarrado al timón
que corrige las repentinas palabras?
¿Adónde me conduzco más allá de mis versos?
Tan solo deseo desdecirme de la falsa oscuridad.
Pero, ¿cómo hacer que la palabra no mienta?
Palabras irrumpen en mi boca
y las vigilo de cerca,
para que no se excedan,
para que no se embriaguen
de su argumentada pomposidad.
Busco las palabras honestas,
aquellas que habrán de ser
un resquicio de luz,
el alivio de tanta incerteza.
Confieso que me encanta mucho este poema: rítmicamente, la repetición de "para que no se excedan / para que no se embriaguen" me parece soberbia, sencillamente. El valor sustantivo poético de un verbo, mejor si es menos a priori poético, es un don en Miguel Hernández ("merodea", v. gr. "merodea sin destino", El rayo que no cesa). La precisión se une a la belleza formal, denotativa y connotativa en el uso acercado de los verbos (La gramática poética es cosa del verbo, dijo Antonio Machado).Excedan / embriaguen, en este poema de Puig, logran transmitir, además, una resonancia paranomástica (secreto “peccato” del oyente-poeta) que amplía el efecto del ritmo repetitivo propio también de las canciones, como las del citado Miguel Hernández (Romancero y Cancionero de Ausencias).
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