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"La noche huele a los restos del día porque lo absorbe y lo purifica"

‘Dondequiera que vague el día’ (Ars Poética) es el último poemario de Ada Soriano (Orihuela, 1963), undiván en el que elpeso de la luz se convierte en diapasón del verso, una luz que declina, que se yergue, que repara y que despierta; en sus matices, la luz va conformando un remanso anímico en el que la poeta pespunta la bella fragilidad de lo cotidiano (una rosa, el eco) y hace madeja de asuntos que atañen a lo que vive.

¿Qué encuentra el poeta “Dondequiera que vague el día”?


En estos poemas hallamos asuntos que acontecen tanto en los albores del día como en su declive, y nos hacen reflexionar acerca de las limitaciones impuestas al ser humano que, sin embargo, no renuncia a la dignidad de “ser”, de persistir en su lucha diaria. Y la naturaleza está ahí, de su lado, por lo que conviene respetarla. Una mañana, mientras paseaba, me encontré con un músico que había escogido un lugar donde poder acariciar el cuerpo curvo y seductor de su saxofón. Y lo hizo sin pudor, a la vista de los transeúntes, y tocaba My way, canción que resulta muy evocadora, sobre todo a las personas de edad avanzada: “He amado, he reído, he llorado…/ Pues qué es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido? / Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada”.

“El sol se ha alzado/ sobre el horizonte/ con una consistencia blanda/ y escurridiza”. ¿Qué proporciona la luz al poema?


Como ocurre en otros poemas que bien pueden calificarse de lumínicos, al haber en estos versos una evidente referencia al parto, la luz proporciona al poema lo que el poema le pide.

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