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La sombra del zapato

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Uno ha seguido con interés y emoción la trayectoria poética de Jesús Aparicio González (Brihuega, 1961), ha leído casi toda su obra y ha escrito sobre algunos de sus libros. Tuvimos la suerte de contar con un poema en uno de los primeros números de los «Cuadernos de Humo». Uno admira, en primer lugar, la calidad humana, su religiosidad, la dignidad de sus acciones, la bondad que su persona destila, la paz que desprende su quietud espiritual, su respeto a los demás, el amor a la familia, la entrega a los amigos, la pasión a la poesía. Estas cualidades humanas, personales, son visibles y se pueden reconocer en su poesía. Nada sobra, nada falta, no hay ninguna palabra de más ni un adjetive de menos. Todo es auténtico.

No es un poeta de metáforas que chisporroteen y den al poema exhalaciones, fulgores o brillos. La poesía de Aparicio es la consecuencia de la manera de ser, de las creencias religiosas del poeta, del respeto a la vida y, como hemos dicho, por la pasión que profesa a la poesía. Su voz es casi un susurro, a veces una plegaria, un rumor, una reflexión.

Hay en la poesía de Aparicio una luminosidad que sin deslumbrar, sin cegar, enseña el camino, guía, rompe tinieblas. Su poesía nos recuerda que es preferible encender una vela que maldecir la oscuridad, a veces el poeta madruga atento «a salvar / lo que en el aire y el tiempo / descomponen». Porque la poesía, quizás, sea eso: nombrar lo que ya tiene nombre.

Después de libros como Las cuartillas de un náufrago, La papelera de Pessoa /La luz sobre el almendro, La paciencia de Sísifo, Arqueología de un milagro y Huellas de gorrión ahora nos llega La sombra del zapato que son, en realidad, dos libros: el que da nombre al volumen y Los secretos del polen.

Ya hemos dicho las palabras claves que definen la poesía de Aparicio: verdad, autenticidad, pasión, visión del mundo como regalo del Creador, precisión, economía de imágenes. De aparente frialdad, la poesía de Aparicio es un universo sin techo, abierto, organizado y creado de los elementos tradicionales y la visión de la naturaleza.

De los dos libros que componen La sombra del zapato (Ars poética, 2018) uno se queda con Los secretos del polen. No porque uno sea mejor que el otro. Uno prefiere la forma en el segundo que en el primero. En este los poemas están cortados en estrofas sin acabar que continúan en la siguiente estrofa. En Los secretos del polen la estructura, la distribución de los poemas, la forma, el argumento tienen una continuidad y una lógica. No ocurre igual en el primero en donde la mayoría de los poemas están encabalgados con un espacio entre estrofa y estrofa que por otra parte no deja de ser interesante.