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Santos Domínguez Ramos reseña el libro Vanitas de José Manuel Ramón.

Santos Domínguez Ramos reseña el libro Vanitas de José Manuel Ramón.

un goteo

de almas errantes

expelidas en la flema del mundo

un cinturón de espíritus desorientados

y entre incongruencias retenidos

que otro cielo tierra o nada

concibieron

como en círculos

y oscuras selvas de antaño

los hay que más tiempo necesitan

para salir del averno mental

que forjaron

cada uno

en su fango

Con esos versos en los que resuena el eco de la selva oscura de Dante y de su bajada a los infiernos abre José Manuel Ramón Vanitas, la tercera entrega de su Trilogía de la reencarnación.

Organizado en cuatro partes de títulos expresivos y orientadores -‘Memento mori’, ‘Samsara’, ‘Trances’ y ‘La voz inerte’- y rematado con dos poemas epilogales que sirven de cierre y contrapunto al conjunto del libro, Vanitas es el resultado de una concepción radical de la poesía como forma de conocimiento y de exploración en la propia identidad.

Y de esa manera la palabra reveladora ilumina la realidad y le da un sentido último en el que se unen la hondura de lo esencial y la intensidad de la conciencia existencial. La confluencia de profundidad reflexiva e intensidad simbólica en la palabra oracular del poeta construye un mundo coherente en el que se funden lo cósmico y lo espiritual a través de las estructuras salmódicas y las imágenes visionarias que se convierten en la guía de la luz frente a la oscuridad.

La densa palabra poética de Vanitas, alimentada por diversas tradiciones místicas y liberada por las rupturas expresivas de la vanguardia, aspira a ser instrumento y método de un proceso de conocimiento que desde la reflexión inicial sobre el paso del tiempo y la fragilidad de la vida se remonta a la afirmación esperanzada de los ciclos de transformación y renacimiento como continuación del tránsito de la vida a la muerte.

José Manuel Ramón traza así un itinerario poético desde la sombra a la luz, una propuesta meditativa y existencial en la que la escritura es una puerta de entrada en lo invisible:

de la

incomprensión nace esta fuerza

y de gloriosas paradojas por las que ser

blanco de una luz jamás

imaginada

nuestro

esfuerzo cavará otras tierras

o del pensamiento bondades sembrará

como semillas impacientes

de más vida

cantaremos

cuantos amores queramos

compondremos bulliciosas sonatinas

que en nuestro honor se tornarán

olvido

y seguiremos

afinando